bandera de la CNT

Anarcosindicalismo ¿Qué es? Historia y características

El anarcosindicalismo parte de los grandes cambios que trajo al mundo la Revolución Industrial en todos los ámbitos de la sociedad, incluido el aspecto laboral, donde derivaron en la organización de la clase obrera que trabajaba en las fábricas.

Justamente, cuando se da forma a la Primera Internacional de Trabajadores, conocida como la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) que se fundó en 1864 en Londres, allí quedaron agrupados los sindicalistas ingleses, los italianos republicanos, los socialistas franceses y los anarquistas, con la idea de actuar como una organización política que representara al proletariado europeo y del mundo.

A partir de ahí, el anarcosindicalismo tuvo la intención, como fuerza sindical, de ahondar en los temas sociales de los trabajadores y luchar por sus reivindicaciones e intereses.

Su finalidad era la de tratar los problemas comunes y hacer propuestas con base en las necesidades de la clase obrera, todo ello con líneas de acción.

En esta Primera Internacional de Trabajadores estuvieron Karl Marx, Mijaíl Bakunin y Friedrich Engels; sin embargo, en la práctica y materialización del anarcosindicalismo intervinieron otros personajes que más adelante conoceremos.

¿Qué es el anarcosindicalismo?

El anarcosindicalismo es una forma de organización de los trabajadores, autónoma del poder político, mediante la cual se establecen métodos de lucha y de acciones directas, cuyos postulados nacieron en los primeros sindicatos revolucionarios y en la Primera Internacional.enfrentamiento anarcosindicalista

También es definida como una forma de anarquismo social que combina los procesos económicos del sindicalismo con las políticas del anarquismo revolucionario.

Esto fomenta la conformación de pequeños grupos sindicales con diferentes tareas, como la de hacer propaganda o dar a conocer el movimiento sindical y sus objetivos.

Los grupos tienen su sistema de organización y trabajo bajo los principios anarquistas, donde figuran las bases de trabajadores de forma descentralizada y federada.

El anarcosindicalismo está inspirado en fuentes anarquistas y federalistas, lo que significa que se organizan en torno a una federación conservando su autonomía y con orientación libertaria.

Su objetivo es conquistar mejoras para los trabajadores de la clase obrera en todos los ámbitos y alcanzar la emancipación que supone la “eliminación de todas las formas de explotación y de dominación del hombre por su semejante o por una organización, y la lucha por la rescisión del capitalismo y del dominio del Estado”.

Historia del anarcosindicalismo

La palabra anarcosindicalismo se origina de la unión de dos vocablos: anarquía y sindicalismo, lo que significa que los postulados tienen sus bases en la ausencia de normas, jerarquía, autoridad o gobierno, claves principales también de otros movimientos como el anarcocomunismo.

Si bien en este caso el movimiento se relaciona con el sindicalismo, un sistema de organización laboral por medio del cual se lucha para alcanzar beneficios para los trabajadores.

Esta forma de organización laboral se desarrolló a partir del sindicalismo revolucionario, cuyos comienzos estuvieron apartados de la política, pero que con la fuerza, poder y credibilidad que adquirió en varios países y durante muchos años, se fue adhiriendo a la política, cuyas consecuencias también mencionaremos.

El anarcosindicalismo se extendió, en diferentes momentos de la historia, en países como Argentina, Estados Unidos, Italia, Francia, Uruguay, Rusia, Corea y España, donde tuvo un papel relevante como dirigente en la Revolución y Guerra Civil Española de 1936.

anarcosindicalismo y violencia

Fue en Francia, previamente, donde se desarrolló la teoría sindicalista como unión sindical revolucionaria, cuyo centro era la lucha de clases, sobre la base de boicots, huelgas, sabotajes y hasta violencia personal.

La finalidad era alcanzar mejores condiciones laborales, reivindicaciones económicas y beneficios, al tiempo que se trabajaba en la preparación de los trabajadores para la “huelga general revolucionaria” con la que se daría fin al capitalismo.

En el anarcosindicalismo no se confía en los partidos políticos y se considera que la emancipación de la clase obrera sería alcanzada por la misma clase trabajadora y sus instituciones, es decir, las federaciones a las que pertenecieran.

Principales exponentes del movimiento

Cada país tuvo líderes anarcosindicalistas que promovían esta forma de organización sindical y que llevaron a cabo diferentes acciones en la lucha por las diferentes reivindicaciones para la clase obrera.bakunin y el anarcosindicalismo

Además de los mencionados, Karl Marx, Mijaíl Bakunin y Friedrich Engels, quienes figuran la génesis del movimiento, está el alemán Rudolf Rocker, uno de los más conocidos teóricos del anarcosindicalismo, miembro de la sección alemana que fue precursora de la actual AIT, FAUD, hasta que los nazis la ilegalizaron.

También Federica Montseny, cenetista catalana, es decir, de la central sindical anarquista (CNT) quien figura como la primera mujer en la historia de España que tuvo el cargo de ministra (sanidad) y cuya participación como miembro de un gobierno ha generado polémica y discusiones en los medios anarquistas y anarcosindicalistas.

O Buenaventura Durruti, convertido en leyenda por su militancia y actuación en la clandestinidad, lo que lo hizo responsable del cuerpo de milicianos durante la Guerra Civil española, conocida como la Columna Durruti, que se opuso a la “militarización de las milicias y cuestionó fuertemente la presencia de los anarquistas en cargos del gobierno”.

Por último Juan García Oliver quien surgió como representante de la Federación Anarquista Ibérica, FAI, la más anarquista de la CNT.

Características

Una de las principales características del anarcosindicalismo es su objetivo final: que los trabajadores conquisten los medios de producción.

A partir de ahí, conducir el cambio y reorganizar la sociedad, tal cual como lo establecen las diferentes corrientes del socialismo y de acuerdo con los propósitos de democracia directa y el federalismo. Y además:

  • La gestión por parte de los trabajadores de todas las estructuras políticas y económicas de la sociedad, siendo los sindicatos la base y sostén de la sociedad socialista.
  • Los afiliados gozan del respeto absoluto, son invitados a pertenecer de forma voluntaria, desinteresada, con entrega y honestidad en la vida y trabajo del sindicato, de su estructura (secciones y federaciones) y en general de la organización.
  • Los anarcosindicalistas deben asumir voluntariamente sus responsabilidades, pueden exponer su criterio con total libertad, siempre y cuando se enmarquen en los preceptos anarcosindicalistas; también pueden tomar sus decisiones en las reuniones y asambleas; pueden participar directamente en la acción y en la lucha cuando sea necesario.
  • Asimismo, los militantes pueden aplicar y practicar las disposiciones que se hayan alcanzado mediante acuerdos consensuados y que la organización haya tomado.
  • Otra característica relevante es que los acuerdos se alcanzan de abajo hacia arriba dentro de la estructura anarcosindicalista, es decir, son las bases en las asambleas las que determinan los acuerdos de cualquier tipo que hayan surgido en el seno de las bases.
  • En cuanto a los cargos dentro de la estructura sindical, todos se renuevan periódicamente y son revocables, siempre por la asamblea, es decir, la base de trabajadores.
  • Tanto las jefaturas como el burocratismo son rechazados.
  • En cuanto a su sustento económico, la organización anarcosindicalista se mantiene con sus propios medios, que salen de las cotizaciones que pagan los afiliados para su funcionamiento, reuniones, propaganda, actividades y acciones, solidaridad, etc.
  • Esta forma de sustento del sindicato asegura su independencia total, y sus militantes no pueden tener ningún beneficio; durante su desempeño y militancia dan prueba y son ejemplo de entrega al trabajo sindical y a la honestidad personal en todas sus acciones dentro de la organización.
  • Según el anarcosindicalismo, no puede haber justicia social ni convivencia libre en una sociedad de clases, pues los fundamentos de esta consagran y eternizan la división de los hombres.
  • Los trabajadores seguirán siendo explotados y oprimidos mientras no se destruyan las bases de esa sociedad de clases.
  • El anarcosindicalismo se opone a la cogestión y a la colaboración de clases. Tampoco acepta la política de participación interesada en las empresas capitalistas.
  • No existe compatibilidad entre el anarcosindicalismo y el sistema capitalista del estado.
  • En lo político, se trata de un movimiento antiparlamentario por considerarlo autoritario e ineficaz desde el punto de vista del objetivo de emancipación de la clase obrera.
  • En lo que respecta a la organización interna, propone que los sindicatos se organicen sobre los principios de la asamblea, el federalismo, la solidaridad y el internacionalismo, de manera de constituirse como el inicio del sistema político-económico al que apunta.
  • La horizontalidad de la organización es lo que promueve esta forma de organización de la clase trabajadora, y rechaza la participación en todas las estructuras políticas y sociales que no se basen en la asamblea.
  • Po último es antiestatista y promueve la autogestión, a fin de mantener la independencia del sindicato frente a poderes (políticos y de gobierno) que pudieran desestabilizarlo; por eso rechazan cualquier tipo de financiamiento (privado o público).

El movimiento en la actualidad

Si bien en muchos países la clase trabajadora tiene sus representantes sindicales que actúan para mejorar las condiciones laborales y mejorar los beneficios de los trabajadores, también es cierto que han perdido credibilidad debido a la cantidad de promesas que han quedado en el camino.

Muchas de las negociaciones entre los sindicatos de corte socialista, apegados a los principios del anarcosindicalismo, han derivado en un sindicalismo de Estado, pues la frontera entre los intereses de los trabajadores, los intereses del sindicato y los de los propios patrones, está difuminada, y se ha convertido en una línea delgada donde saltan unos y otros de acuerdo con las propuestas.

No es una fantasía que tanto la corrupción, como las falsas promesas, las negociaciones y acuerdos que terminan beneficiando al patronato hayan alejado a la clase trabajadora que antes confiaba en los sindicatos y en los partidos de izquierda como estructuras que defendían sus derechos.

La militancia, cada vez más exigua en la actualidad, ya no está tan apegada a ningún compromiso con esas organizaciones que por naturaleza deben luchar contra la explotación.

Las organizaciones sindicales tienen cada vez menos credibilidad y más indiferencia por parte de la sociedad, tanto o más que los propios partidos políticos y cada día pierden más apoyo popular.

Actualmente, no hay nuevas formas de organización que despierten el interés colectivo, que lleve un mensaje sobre una sociedad solidaria y más justa, que sean horizontales, combativas, desinteresadas económicamente.

Tampoco ha habido un crecimiento suficiente de las organizaciones que se han mantenido en sus principios y con sus compromisos de lucha.

Atrás quedaron los años en los que un trabajador tenía un compromiso de clase, una conciencia social suficiente como para sumarse a la lucha sindical y resultaron solapados por los tiempos actuales en los que el individualismo, el consumismo desmedido y los pactos amañados en la relación trabajador-patrono son el pan nuestro de cada día.

Cada vez es más habitual encontrar trabajadores, que en muchos casos están siendo explotados incluso más allá de lo establecido en las leyes, que están a favor de la empresa y ve con malos ojos a quienes participan en huelgas, protestas y acciones de calle, especialmente si se forman reyertas que le imposibiliten ejercer su derecho al trabajo.

La mayoría de las organizaciones que emplean a un número significativo de trabajadores, sean privadas o públicas, tienen una forma de adherir militantes que genera desconfianza, pues al ingresar a la nómina el nuevo trabajador pertenece automáticamente a una organización sindical, de la cual desconoce su funcionamiento y estructura.

Todo lo contrario al precepto de pertenecer voluntariamente a un sindicato. De hecho para poder separarse de esta estructura,debe cumplir una cantidad de años como trabajador así como con una serie de pasos burocráticos que prácticamente imposibilitan su salida.

En algunos países de Europa, los sindicatos socialdemócratas o cristianos se mantienen defendiendo algunos derechos, pero están muy lejos del movimiento anarcosindicalista.

Pero en España las condiciones son diferentes con respecto a los países europeos industrializados, pues el sindicalismo que se ha mantenido en los últimos años ya no tiene referentes y ha perdido sus principios éticos.

La CNT ya no tiene el poder que ostentó en la primera mitad del siglo XX, aunque sigue siendo una alternativa al imperante sindicalismo de Estado y el patronal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *