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Crónicas Pachecas: “La Chuleta enmascarada”

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Creo que la ridiculez ronda mi existencia, nunca he asistido a un espectáculo de la lucha libre pero he visto casi todas las películas, incluso esa, en cuya versión original el Santo – el Enmascarado de Plata –  gritaba de miedo pidiendo auxilio cuando lo atacaban unos perros – dicen la sinopsis que eran lobos, pero tenían más facha de perros mal alimentados – que, enviados por las “Lobas” se lo querían merendar; este es un clásico del cine Mexicano y de hecho pienso: “que sería de este país sin los héroes que nos dieron Patria y Libertad, que sería de nosotros si en esas gestas heroicas, ellos, no hubiesen arriesgado su vida… debemos darle Gracias al Santo, Blue Demón, Mil Mascaras, Capulina y al Piporro…”

 

Pero los luchadores de esas cintas, no solo eran buenos para las trompadas, no señor, también se aventaban sus fajes con las mismísimas mujeres vampiros, las Lobas, las extraterrestres – con las momias no recuerdo bien – y no se andaban con tibiezas como el “inche” Batman que en todos los capítulos siempre se abrió a darle unos besitos a la Gatubela, o ese hombre de acero que a pesar de las constantes insinuaciones, tampoco le metió mano a la Luisa Lane, el Santo y Blue Demón, esos si eran Machines, no dudo que hasta al Drácula le hayan metido un susto, con el alto riesgo de ser mordisqueado y terminar siendo parientes del Batman –versión teotihuacana–, sin pensión o AFORE.

 

Recuerdo bien porque nunca he ido a las luchas, esa tarde sombría aún da vueltas por mi mente como si fuese la “enredadora” que aplicaba el Dandy no hace mucho tiempo; mi Padrino Espiridión (neta que si se llama) llego un Domingo cualquiera en esa ciudad monstruo para llevarse a sus ahijados a las luchas, y por esas fechas cuatro vástagos de ese núcleo familiar, pero para mí mala fortuna en esa ocasión estábamos invitados a una fiesta infantil, por lo cual a pesar de las suplicas, ruegos y llantos (además de que aprendí que la familia no es un estado democrático), decidieron que los dos mayores fueran a las luchas en tanto que  mi hermana y yo, fuéramos a la fiesta y el trauma llego para quedarse.

 

El resultado fue (a quien ya lo presienta) hasta normal, los dos gandallas que fueron a la Arena México, regresaron con un par de máscaras, si no mal recuerdo la de “Huracán Ramírez” y “Blue Panter”, como hermanos mayores sentían la obligación o necesidad hasta biológica de enseñarme y aplicarme las llaves que vieron, en tanto que yo regresaba con un repertorio de chistes del Payasito “Burbujin” (inche chistecitos y trucos de magia no me quitaron “La de a caballo”).

 

Mi verdadero ídolo era el luchador conocido como “El Dardo Aguilar”, un wey que en cierta medida se parecía al Vicente Fernández, y tenía una agilidad muy adelantada para esos tiempos, él corría –literalmente –   por las cuerdas, después me enteré que tenía varias identidades entre ellas la conocida como “El Mago”.

 

Pero de verdad son unos Héroes (ya entrando en la disertación cuasi sociológica), siempre fueron símbolos para crear nuevas figuras como el “súper barrio”, que con todo gusto les aplicaba “el cristo invertido” a dos que tres pederastas escondidos en algunas iglesias, yo siempre quise ser luchador y me dijo mi Padrino Espiridión: “te quedaría bien el nombre de “La Chuleta enmascarada”, aun no entiendo por qué.

 

En los años 80 salió una serie de historietas cuyo título genérico era “Sensacional de…”. Así, publicaban Sensacional de traileros; Sensacional de policías, Sensacional de barrio, Sensacional de Terror, Sensacional de sirvientas, etc. En Septiembre 13 de 1985, salió la primera historieta de Sensacional de Luchas. Solo que los primeros 110 ejemplares eran con personajes ficticios, para después tener a en sus páginas a casi todas las estrellas del pancracio nacional, siendo los más socorridos: Lizmark, Fishman, Rayo de Jalisco Jr, los Fantásticos, El Indómito, y en los números más recientes: Vampiro Casanova, Konnan, Cien Caras, Angel Blanco, Atlantis, así como el más famoso de los personajes nacido en estas páginas y que nunca llegara a los recordados: La Súper Nena. La revista se publicó por un espacio de 10 años.

 

De la única batalla que gane a mis carnales en las luchas sin haber movido un dedo (bueno sí, solo uno) fue en aquella ocasión en que en plena lucha campal celebrada en la casa (estando mi madre lavando en el patio), empieza la maroma (el teatro me tocó a mí), cuando para evitar ser objeto de sus “llaves” me escondí de bajo de la cama (solo por precaución) y estos dos cavernícolas seguían dándose de trompadas hasta ese momento fatal:

 

“Mi hermano mayor, se sube a una silla de madera que coloca a un lado de la cama donde me guarecía, y se lanza cual si estuviese en la tercera cuerda y vuela, vuela, vueeelaaaa (por cierto llevaba su máscara puesta) para su mala fortuna (y mía) salgo de mi escondite y la silla que sirvió como plataforma se tambalea, se mueve, se inclina hacia un lado peligrosamente, al otrooooo.¡¡¡ y zazzz, que cae encima de mi manita y que me destroza una uña (en ese tiempo no eran de gel) y no se esperó el alarido llamando a los servicios médicos,  pero solo llego mi madre”.

 

Con más gusto que dolor, vi que mi Santa madre con un palo de escoba como arma justiciera, incluso como si  en pleno cuadrilátero subiera y para continuar con el espectáculo, les receta como una docena de escobazos a cada uno, y yo entre más se los ejecutaba, más gritaba de gusto y de dolor, ya no se burlarían de los chistes del payaso “burbujin”… ni el mismo Blue Demon hubiese sido más justo.

 

Creo que las luchas de estos tiempos son diferentes, guardan su grado de magia, pero en esencia los chidos, chidos… siempre serán el Santo y Blue, dejando una brecha muy grande generada por las películas de la época, su relojes de pulsera, que también eran útiles como teléfonos y sus capas; espero ir pronto a las luchas (por primera vez) y si se necesita un héroe local, tal vez ahí este yo para hacer justicia, me podrán reconocer porque seré: “La chuleta enmascarada”.

 

¿Sobre el Piporro?

 

Este es un buenazo ya que se rifa un tiro en la película “La nave de los Monstruos” cuya relato se basa en que dos mujeres venusianas (Gamma y Beta), junto con un robot llamado Torgo, aterrizan por accidente en Chihuahua, en medio de la búsqueda de un espécimen masculino para poder procrear en su planeta habitado solo por hembras; hasta ese momento solo habían podido capturar en su viaje intergaláctico a cuatro horrendos seres de otros planetas, hasta que en la tierra encuentran a un apuesto charro, quien deberá luchar contra esta amenaza extraterrestre para poder salvar la tierra de los nopales.

 

Pero esa, ya es otra historia.

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