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El asesinato de Óscar Samuel Malpica Uribe

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En las calles Río Nazas y Circunvalación, colonia Jardines de San Manuel, al sur de la capital poblana y cerca de su casa, el pasado 2 de julio fue asesinado Óscar Samuel Malpica Uribe, quien fuera rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y militante del Partido Comunista mexicano, el Partido Socialista Unificado de México, el Partido de la Revolución Socialista y el Partido de la Revolución Democrática, candidato a presidente municipal de la Angelópolis, estudioso del movimiento obrero y autor, entre otras obras, de Atlixco: historia de la clase obrera, editado por la UAP en 1989.

Un portal del movimiento político de Andrés Manuel López Obrador proporciona los siguientes datos de este conocido intelectual y político: “Nació en la ciudad de Atlixco, Puebla. Obtuvo la licenciatura en Antropología y la maestría en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Se traslada a la Ciudad de Puebla y se dedica a la investigación en el Instituto de Ciencias, en el Departamento de Investigaciones Históricas del Movimiento Obrero dela BUAP.

“Fue fundador del Ecomuseo de Metepec y por esta investigación y rescate del patrimonio obrero, recibió el Premio Nacional Francisco de la Maza del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Salida de los obreros de la fábrica de Metepec, es una película que también fue rescatada por el investigador y restaurada en la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Obtuvo para el Ecomuseo el archivo personal de Luis N. Morones, dirigente de la Confederación [Regional] Obrera Mexicana; y secretario de Industria, Comercio y Trabajo en el gobierno del presidente Plutarco Elías Calles.

“Discovery Channel le grabó un video acerca de los Mayas.

“Su última aparición pública tuvo lugar el pasado sábado 29 de junio, durante la inauguración de la exposición Metepec: hilando su historia, montada por académicos del Departamento de Investigaciones Históricas del Movimiento Obrero (DIHMO) en el Ecomuseo del Centro Vacacional del IMSS”.

Por su parte, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo plantea acerca del académico y luchador social poblano: “Para nosotros, el artero asesinato del Mtro. Samuel Malpica Uribe perpetrado el día de ayer por la noche se circunscribe a la coyuntura electoral. Las declaraciones oficiales y de los candidatos muestran el nivel de perversión que permea entre los candidatos y sus partidos que utilizan el luto humano como chantaje político.

“En este contexto, no cabe duda que su asesinato es de carácter político. Y como en todo crimen político nos encontramos ante la posibilidad de que el Estado cree chivos expiatorios como paliativo ante la condena generalizada de la sociedad poblana. Dejando en la impunidad a los verdaderos actores materiales e intelectuales. En este sentido, de la misma manera condenamos las intenciones del Estado de desviar la atención a través del arraigo ejecutado en contra de la profesora María Eugenia Ochoa, puesto que la responsabilidad total del asesinato del Mtro. Samuel Malpica recae en manos de un gobierno descompuesto en todos sus niveles.

“Como movimiento democrático independiente no olvidamos el importante papel que el maestro Samuel tuvo en el proceso de democratización de la BUAP, siendo la cárcel el mecanismo para neutralizarlo en aquel 1989, año en el que también fuera asesinado nuestro compañero Gumaro Amaro Ramírez [el 17 de febrero de 1989]. Aún recordamos las palabras del maestro Samuel en aquel mitin del zócalo, refiriéndose a que el movimiento popular tiene la obligación moral de exigir el esclarecimiento, juicio y castigo a los responsables del asesinato de nuestro compañero Gumaro.

“Recordando sus palabras, hacemos el llamado al pueblo y sus organizaciones a exigir el juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales del artero crimen cometido en contra del Maestro Samuel Malpica Uribe”.

Como señala el académico Octavio Augusto Navarrete Gorjón: “Malpica fue el último de los rectores de la BUAP que defendió con la movilización universitaria y popular el derecho a la educación superior gratuita, el de la libertad de cátedra, el derecho a formar profesionistas y ciudadanos críticos y el de vincularse voluntariamente a la lucha de los sectores más desprotegidos por superar sus condiciones de opresión. Dos décadas antes, otros contingentes de universitarios y otras autoridades, bautizaron la defensa de esos principios y programa como ‘la universidad democrática, crítica y popular’. La consigna aludía al método para organizarse, discutir y decidir, a la formación de sus egresados y al vínculo indisoluble con los movimientos populares”.

El neoliberalismo trajo como una de sus consecuencias distintivas la derechización de las universidades públicas y de los docentes e investigadores. Puebla no fue la excepción. En la BUAP, ex militantes de izquierda se aliaron con elementos del Partido Revolucionario Institucional, rompieron la estabilidad de la Universidad poblana y desconocieron a Óscar Samuel Malpica Uribe como rector. De esta manera, el PRI recuperó a partir de entonces la institución de educación superior más importante que antes dirigieran las fuerzas democráticas. De los altos puestos de la burocracia universitaria, los académicos políticos pasaron a ser candidatos y gobernantes del partido de Gustavo Díaz Ordaz, Carlos Salinas de Gortari, Antonio Nava Castillo y Mario Marín Torres, alias El Góber precioso.

En 1992 Samuel Malpica fue recluido en la cárcel, acusado de los delitos de fraude, peculado y abuso de confianza, al achacársele infundadas irregularidades en el manejo del presupuesto de la Universidad bajo su dirección. Un año después fue liberado al comprobarse su inocencia. El gobierno local de Mariano Piña Olaya, al concretar la acción conjunta con los grupos internos tricolorizados, consiguió la entrada triunfal del Ogro filantrópico en el campus universitario, la gubernamentalización de la institución y la aplicación del proyecto neoliberal. De inmediato, las tradiciones democráticas, populares y avanzadas de la Universidad de Luis Rivera Terrazas fueron siendo desmanteladas una a una.

En la BUAP, pues, volvieron el pistolerismo, la presencia clerical y el corporativismo, por lo cual, hoy día, es venero de cuadros priistas que ocupan alcaldías y diputaciones.

Óscar Samuel Malpica Uribe dedicó sus mejores esfuerzos a defender la educación pública científica y crítica, las mejores causas populares y los intereses nacionales de México, así como empleó una buena parte de su tiempo a estudiar los orígenes del socialismo y el movimiento obrero mexicanos. Jamás dejó de criticar la política antiobrera, pro empresarial, antinacional y pro yanqui de las administraciones del PRI y el Partido Acción Nacional.

El asesinato de Óscar Samuel Malpica Uribe debe ser esclarecido en forma completa. Su muerte se halla indisolublemente unida a los asesinatos de los militantes comunistas y socialistas en Puebla después de 1968, como son los casos de Joel Arriaga, Enrique Cabrera, Josaphat Tenorio Pacheco, Alfonso Calderón Moreno, José Dolores Sandoval, Gabriel Castro y Felipe Reyes Herrera, independientemente de que fuera producto de la inseguridad que sufre la capital poblana. Las autoridades deben agotar todas las líneas de investigación que el caso requiere, sin escamotear la posibilidad del carácter político del asesinato. La sociedad debe ser informada de los avances logrados. La convivencia civilizada de los poblanos así lo demanda.

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