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La traición de Mancera

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Pasados los tiempos electorales, Miguel Mancera se apresta no sólo a acumular su propio capital político, sino a forjar su camino hacia la presidencia de la república. Todo sin importarle traicionar los más básicos principios de la postura político-ideológica de quienes lo llevaron al poder, tanto partido como sociedad. 

El recién publicado Protocolo de  Actuación Policial de la SSP-DF parece no haber provocado el impacto mediático que debería. Sin embargo, es evidente que se pretende institucionalizar la brutalidad policiaca, así como darle margen legal a la represión ante cualquier tipo de movilización u organización social de protesta o manifestación; dígase pacífica o con el uso legítimo de la violencia.

Los eufemismos son diversos, pero queda de manifiesto que, en lo sucesivo, la policía del DF pretenderá dirigir, controlar y, si la situación lo amerita, reprimir violentamente a las manifestaciones, dígase marchas, plantones o tomas de instalaciones; algo común en la capital del país.

En el capitulo II, por ejemplo, se habla de la “conducción de multitudes”, es decir, que la policía del DF “acompañará” y “vigilará” a las marchas, supuestamente para proteger la integridad de  quienes participan, lo cierto es que se quiere tomar el control para que las manifestaciones no afecten determinadas vialidades, cosa absurda, pues el objetivo mismo de la protesta es desestabilizar el orden común de las cosas para forzar al gobierno a atender las demandas.

Son más alarmantes los capítulos V y VI de dicho protocolo, ya que se dan instrucciones para la “contención de multitudes”, en las cuales la policía podrá “identificar” a personas en “actitud agresiva” y, aunque no hayan cometido delito alguno, estarán facultados para separarlos del contingente y arrestarlos. De sobre está decir que esto es una táctica para arrestar líderes y, de paso, provocar a los manifestantes, dando pretextos a la autoridad para pasar al capítulo VI, “restablecimiento del orden público”, en el cual se autoriza el uso de la fuerza en diversos niveles: desde gases y porras hasta la fuerza letal, dependiendo de la situación.

Por más que la redacción del protocolo se esfuerce en hacernos creer que se respetarán los derechos humanos, es evidente que se la da rienda suelta a los policías para que golpeen y repriman “con estricto apego a la ley”. Es ingenuo creer que los cuerpos policiacos están capacitados para tener criterio y respeto a los derechos humanos.

Con esto, Mancera revierte la derogación del artículo 362 del Código Penal del DF, en el que se quitaba el término fascista de “ataques a la paz pública”, con lo que el PRD se ganó la simpatía de muchos ciudadanos. Bajita la mano, Mancera (creyéndonos estúpidos) desliza este protocolo para cumplir con sus compromisos con el poder al que aspira; contener el descontento social a cualquier costo…

Totua Nia

Colaboradora de Impune Mex y Proyecto Ambulante...escribo cuentos (AKA) instigadora de los poderes de facto

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