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Los anarquistas, el dinero y el Estado

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Babel

Los anarquistas, el dinero y el Estado

A Rodrigo, anarquista solidario, en solidaridad

A Macín, comunista y ecologista, in memoriam

Javier Hernández Alpízar

Me entero de que el 8 de marzo, día internacional de las mujeres, y en el contexto de una jornada de solidaridad con Felicity Ann Ryder, fue detenido en Xalapa el anarquista solidario Rodrigo. La denuncia fue publicada en espacios libertarios como Kaos en la Red y Proyecto Ambulante. Areito Arte Acción y Zapateando han expresado su repudio con la represión y su solidaridad con el anarquista detenido y ya liberado. Horas después me entero de la muerte del viejo militante comunista y ecologista Macín, también en el estado de Veracruz.

Recuerdo aquellas jornadas en el contexto de movilizaciones de la Otra Campaña (actualmente La Sexta), en las que las banderas del martillo y la hoz y las banderas negras con una A blanca han ondeado juntas, hermanadas, al lado de otras banderas de resistencias y luchas sociales abajo y a la izquierda.

Pienso en la “a” que significa privación, como en la palabra “ateo”, literalmente sin Dios; que en el caso de “anarquía” significa sin poder político, específicamente sin Estado, el dios- ídolo mal disimulado de nuestra era, como apunta Bakunin (Dios y el Estado, http://metalmadrid.cnt.es/cultura/libros/mijail-bakunin-dios-y-el-estado.pdf).

Recuerdo el comentario de un viejo profe marxista: “ateo cualquiera se vuelve, lo que yo quisiera conocer es un ateo del dinero”. Y en efecto, la moneda que representa por antonomasia el dinero en el mundo reza In God we trust: “en Dios confiamos”. Al imprimir la oración en el dinero evidencian quién es su verdadero dios Mammón, el Becerro de Oro, a quien dirigen sus preces y le sacrifican niñas y niños, y personas adultas, en los países colonizados e incienso de guarismos en la Bolsa de Valores. Fraseando a Clausewitz: el libre comercio es la prolongación de la guerra por otros, y los mismos, medios.

El otro Dios mal secularizado, sustituto de anteriores ídolos tras la “muerte de Dios”, es el Estado, el Leviatán, una especie de combinación entre la Iglesia, los ejércitos de ocupación coloniales, los mandarines, el Tribunal del Santo Oficio, y algunos pasajes de novela de Kafka, con algún ordenamiento legal para guardar las formas. Sea monarquía parlamentaria o república, tiene un guante de seda para los sumisos y una máscara, mano y mazmorra de hierro para quien desobedece. Es frente a ese orden autoritario que Ricardo Flores Magón decía: “es preferible ser un ángel condenado en el infierno que un esbirro de Dios en el cielo”.

En eso me hacen pensar los anarquistas (y el marxismo puede leerse como una secta herética y compleja del anarquismo): en el arte de aprender a ser ateos del Estado, y a decir como el ángel condenado: “no serviré”.

En tiempos en que el Leviatán mexicano muestra para el extranjero su piel de oveja, vellocino de oro si gustan, y para el mexicano su esencia de lobo del hombre, Licaón sacrificador de súbditos para honra del monarca despótico (disculpen el pleonasmo), no es de extrañar que se aviven los ateísmos y herejías de anarquistas y marxistas. Neguémonos a rendir pleitesía a ese gólem, el soberano fantoche que es el Estado y, sobre todo, atrevámonos, como decía el viejo profe marxista, a ser ateos del dinero.

Lo más ético es ser ateos de los poderes fácticos que se pretenden ungir como poderes “constitucionales”, “legítimos”. Es una purificación de idolatrías “cívicas” para entender que lo verdaderamente sagrado es la vida, toda vida en el planeta, la vida humana, y que los deberes más necesarios son la desobediencia al poder y el sistema y la solidaridad con los otros ateos de los poderes terrenales y humanos, demasiado humanos. Exactamente como ha dicho el autor de Las ciudades invisibles: “encontrar en medio del infierno lo que no es infierno y darle espacio y hacer que dure”. O como dice Areito Arte Acción: repudio a la represión y solidaridad con el anarquista detenido, y, agrego yo, con los anarquistas perseguidos por el gobierno del DF y el gobierno federal: la Cruz Negra Anarquista, el Bloque Negro y la Alianza Anarquista Revolucionaria, asimismo con la libertaria Asamblea Estudiantil Xalapeña, agrupación activa de inclinaciones autogestivas.

A veces me sorprende que la izquierda liberal se sorprenda de que el Estado muestre su violencia nuda, mientras les dice que todo puede resolverse en las urnas. Tendrían que leer los Diálogos en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, de Maurice Joly, para verse reflejados en el estupor de Montesquieu. (http://www.barcelonaradical.net/historico/archivos//upload/dialogoenelinfierno....pdf ) El Estado es violento, está en su naturaleza. Sin embargo tenemos que acorralarlo, que el pueblo todo enarbole: Protestar es un derecho, reprimir es un delito. Libertad para graffitear muros no sólo en la internet.

Javier Hernández Alpízar

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