A 9 días de sembrar la paz

Amigos y amigas

El aprecio al poder y el tener ha desatado diversas violencias en toda la circunferencia del planeta. Se asesina periodistas, ambientalistas, defensores comunitarios, mujeres, indígenas y jóvenes y se niega el derecho a vivir a las nuevas generaciones.

A nuestra región del Istmo de Tehuantepec se le ha catalogado como una región brava y conflictiva, calificativo impuesto por quienes no han podido dominarnos. Hemos espantado la inversión externa desde hace siglos.

Con la llegada de las eólicas que se impusieron con engaños, sobornos y traiciones, las violencias llegaron y se han extendido. A la resistencia ante las transnacionales eólicas, mineras, ductos y la ZEE se le ha impuesto un aumento de esas violencias.

El pasado 16 de diciembre de 2018, alrededor del mediodía, fueron asesinados Luis Donaldo Fuentes Martínez y Jesús Cruz Ruiz. Dos jóvenes con alto grado de compromiso con su comunidad. Luis Donaldo era estudiante de nuestra escuela, inscrito en quinto semestre y Jesús, nuestro fotógrafo, fue graduado como bachiller en el grado de Guardián del Territorio en julio pasado.

Estos asesinatos se enmarcan en ese terror producido por las transnacionales en complicidad con el crimen organizado, y también el crimen desorganizado, para atemorizar a la población y convertirla en presa fácil ante las distintas imposiciones. No son un ajuste de cuentas, se toca a los jóvenes para mostrarle a la comunidad, que se ha pronunciado contra la minería dese hace 4 años, que es frágil; quieren mostrar que no tenemos los suficientes medios y valor para enfrentarles.

Como preparatoria, tenemos definida la ruta, porque la definieron sus jóvenes, trabajaremos en el cuidado y la defensa de la vida y el territorio desde nuestro ser de juventud; caminaremos las calles, los barrios, las comunidades para regenerar nuestra familiaridad comunal, esta es la única vía que puede brindarnos la seguridad que necesitamos; seguiremos capacitándonos para generar trabajos en colectivo que ayuden a reconstruir y fortalecer nuestras comunidades. Les pedimos a nuestros padres, madres y a todos los adultos que nos sigan apoyando y abriendo el camino.

A los gobiernos en sus distintos niveles no les pedimos ni les exigimos nada. Tienen su constitución y sus manuales de procedimientos, si los leen hagan lo que tengan que hacer. Desde aquí, donde nos movemos en medio de las distintas violencias, seguiremos caminando por la comunidad.

A los familiares de los fallecidos, que sabemos que no buscarán venganzas, les pedimos que no se resignen y resignifiquen a estos jóvenes que guardianes aquí lo seguirán siendo desde la memoria; les pedimos sigan acompañando y defendiendo a otros jóvenes que siguen luchando por la vida.

A los asesinos les pedimos que se reconozcan en su violencia interior y la re-direccionen a sus causantes y no a quienes encuentren en su camino. Reconozcan que sus habilidades también las necesitamos para resistir ante la posibilidad de la desaparición de muchos pueblos indígenas, así como de Ixhuatán.

A los 9 días de haber sembrado la semilla de la paz, a quienes nos han enviado infinidad de mensajes, llamadas, comentarios, les agradecemos sus palabras y abrazos desde los distintos lugares del planeta donde nos en-red-amos.

El agua cae nuevamente, así como hemos llovido los antiguos binniza´, queriendo regar las semillas que hemos plantado, (los cuerpos de Luis Donado y Jesús). El corazón aún duele y las lágrimas aún brotan. Aquí estamos, aquí seguimos.

 

San Francisco Ixhuatán, Oaxaca a 23 de diciembre de 2018

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